Los fondos europeos Next Generation, claves para que la industria española recupere su papel tractor

Los fondos europeos Next Generation, claves para que la industria española recupere su papel tractor

Falta mucho camino por recorrer, pero todo apunta a que serán un elemento clave. 

Están en todos los medios de comunicación, así que resulta prácticamente imposible no haber escuchado, al menos de pasada, el nombre de Next Generation, término con el que se han bautizado los fondos europeos que tendrán como objetivo reconstruir España (y el resto de países miembros) tras el auténtico terremoto que ha supuesto la pandemia de coronavirus. El pasado mes de marzo, en un acto en la Cámara de Zaragoza, Gabriel Navarro Molinés, jefe de servicio de Fondos Europeos del Gobierno de Aragón, los definió más concretamente como un “instrumento para un proyecto de Estado, que busca transformar la Economía Española”.

Tildados como los fondos “glamurosos” (ya que no podemos olvidar que también existen los Fondos Bisagra y el Marco Financiero Plurianual de la UE), Navarro trazó unas líneas maestras que me parecen importantes rescatar:

  • El 37% de los fondos se quieren destinar a transición verde y otro 32% a la transición digital. El desarrollo del 5G, por ejemplo, es uno de los más sonados.
  • Desde Bruselas lo tienen claro: “quieren proyectos de impacto”.
  • Una vez más, la colaboración público-privada será clave en este momento “histórico” y posiblemente único. Para Navarro, la mutua “confianza, confidencialidad, reciprocidad y compromiso” entre ambas partes será imprescindible.

72.700 millones de euros a fondo perdido

La cifra es imponente. En los momentos más duros y complicados de la pandemia, desde España se pedía algo así como un Plan Marshall para paliar los efectos de la crisis, que se temía devastadora. La salida de tan inmenso túnel dependería en gran medida del rebote postpandemia (sí, la también famosa recuperación en V) y del dinero que Europa fuese capaz de desembolsar -aparcando, no olvidemos, momentáneamente sus propias reglas fiscales- sobre todo a fondo perdido. La batalla en terreno europeo se saldó con un acuerdo que convertiría a España en receptora de 72.700 millones de euros en subvenciones a fondo perdido para ejecutar esos proyectos de impacto. Las líneas temporales también han quedado marcadas: se deben asignar en los próximos dos años y ejecutarse en seis como máximo.

Reindustrialización

Es la tercera pata del plan español de recuperación y resiliencia. Y no cabe duda de que podría ser uno de los aspectos más positivos de la era posterior a la pandemia. Hace tiempo que en España deberíamos haber recuperado nuestro músculo industrial, un sector que no podemos olvidar ha demostrado sobradamente su valía como tractor económico cuando turismo y hostelería (auténticos motores españoles) estaban completamente paralizados. Los números están ahí para corroborarlo.

La cuestión no es olvidarnos del sector servicios, ni muchísimo menos, sino darse cuenta de que un tejido industrial mucho más potente hace que el país sea más permeable y resiliente a las acometidas inesperadas como la que hemos vivido con el COVID. De nuevo, los números hablan por sí solos: según datos de la consultora PWC, el 19,8% del PIB nacional en 1996 estaba sostenido por nuestra industria. En 2018, esta cifra menguó hasta el 14,4%. Y no caigamos en la trampa de pensar que esto ha sido solo un problema español: la media de los estados miembros de la Unión Europea pasó del 21% al 17,1% en el mismo periodo mencionado.

No cabe duda que los fondos Next Generation supondrán una herramienta de primer orden para recuperar el tiempo perdido en esta última década. Y para ello, que nadie lo olvide tampoco, las pymes tenemos mucho que decir y aportar. A la hora de determinar los proyectos y repartir el dinero, me parece realmente importante que las partidas no se concentren en su práctica totalidad en las grandes empresas de nuestro país. Y es que las pequeñas y medianas empresas generamos el 65% del empleo en España. No lo olvidemos tampoco.

¿Y cómo recuperar esas posición? Lo primero escuchando todas las propuestas. Hay sectores que llevan un tiempo considerable preparando proyectos que sobre el papel parecen ilusionantes. Aunque no lleven el sello de una compañía de renombre, merece la pena escuchar y, por qué no, apostar por ellos si así lo merecen. Una segunda vía, que ya está contemplada por el gobierno y por la UE, es hacerlo a través de vía verde: con proyectos que transformen la industria a través de la descarbonización, la economía circular (reciclaje y reutilización) y uso eficiente de los materiales. Queda camino por recorrer, y habrá que ir analizado meticulosamente todo el proceso, pero somos muchos los que pensamos que si esta transformación se acomete “de verdad” podremos volver a situar la industria española en una privilegiada posición de competitividad y liderazgo.

Director General del Grupo Hierros Alfonso


Fernando Moraga